La web 1.0 es la forma más básica que existe de navegadores de solo texto.
Apareció hacia 1990 y es muy primitiva para lo que hoy ofrece la web.
La web 1.0 a utilizan personas conectadas a la web utilizando Internet y es de solo lectura y
el usuario es, básicamente, un sujeto pasivo que recibe la información o la
pública, sin que existan posibilidades para que se genere la interacción con el
contenido de la página; está totalmente limitada a lo que el webmaster –el experto
que administra los contenidos-- sube a la página web.
Esta web primitiva es estática secuencial, de solo lectura, y es no interactiva. Sirve para
utilizar el correo electrónico, navegadores, motores de búsqueda, etc.
Una página web que se limita a mostrar información y que ni siquiera se actualiza,
forma parte de la generación 1.0. En cambio, cuando las páginas ofrecen un nivel
considerable de interacción y se actualizan con los aportes de los usuarios, se
llaman la web 2.0.
Cabe mencionar que lo que diferencia a la web 1.0 y la 2.0 no es el nivel
tecnológico en los servidores, --aunque naturalmente se ha dado un considerable
avance en el hardware--, es, sobre todo, la finalidad de la red, los objetivos y la
forma en la que los usuarios perciben y utilizan la información en línea; este
cambio tuvo lugar silenciosa pero velozmente, a comienzos del nuevo milenio.
Hasta entonces, Internet era un universo de datos mayoritariamente estáticos,
una fuente de consulta revolucionaria que atraía a millones de personas a
contemplarla pasivamente.
Si bien los foros y el chat datan de la web 1.0, éstos
se encontraban bien diferenciados de los sitios tradicionales (tal y como ocurre en
la actualidad); navegar por la web 1.0 era similar a visitar un gran centro
comercial, con infinidad de tiendas, en el cual era posible comprar productos, pero
no alterar sus vidrieras ni probarse las prendas de vestir.
El término web 2.0 fue acuñado por O’Reilly en 2004 para referirse a una segunda
generación de tecnología web basada en comunidades de usuarios y una gama
especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis, los chat, foros,
álbumes de fotografía, presentaciones en red, etc., que fomentan la colaboración
y el intercambio ágil de información entre los usuarios de una comunidad o red
social. La web 2 posibilita la conexión de personas con personas –redes sociales,
wikis, colaboración, con posibilidad de compartir--.
Es dinámica, interactiva, de lectura y escritura, desarrolla la inteligencia colectiva
y favorece el trabajo colaborativo, etc. La web 2.0 se vincula a los servicios que
permiten compartir datos e interactuar con gran facilidad. Las redes sociales y
las plataformas de colaboración constituyen la base de esta evolución de Internet.
La web 2.0 es también llamada web social por el enfoque colaborativo y de
interacción social de esta herramienta.
El web 2.0 es una actitud ante la comunicación que utiliza la tecnología. El uso de
la web 2.0 está orientado a la interacción en redes sociales, que pueden proporcionar contenido, creando webs interactivas y visuales. Es decir, los
sitios web 2.0 actúan como puntos de encuentro de los usuarios, pues son
bidireccionales, en contraposición de la web 1.0, que es unidireccional.
Con la llegada de la web 2.0, se produjo un fenómeno social que cambió para
siempre nuestra relación con la información y la comunicación, principalmente
porque nos hizo parte de ella; en la actualidad, una noticia acerca de una
manifestación en contra del maltrato animal no está completa sin mostrar cuántos
usuarios de Facebook leyeron y participaron de la misma, qué porcentaje de
lectores está a favor del movimiento y los comentarios que hicieron, que, en
muchas ocasiones, aportan datos o señalan errores.
Como ocurre con cualquier hito en la historia de la humanidad,
la democracia asociada a la web 2.0 ha impactado seriamente en los medios de
comunicación tradicionales, principalmente en aquellos que no supieron
adaptarse a esta nueva ola de libertades. La última década ha visto el nacimiento
de diversos periódicos y revistas independientes que han sabido establecerse y
conseguir un gran éxito a nivel mundial, opuesto al decaimiento de antiguos
colosos de la más media.
No es fácil para los periodistas aceptar que bajo un artículo que les tomó días de
investigación y elaboración, los usuarios tengan el derecho de insultarlos y
despreciarlos, de amenazar a sus familias o de colgar fotomontajes con su cara;
pero estas son algunas de las consecuencias negativas de la web 2.0, y
solamente aceptándolas y evitando astutamente los abusos, es posible alcanzar
el éxito sin morir en el intento.
Para que todo lo indicado hasta aquí sea técnicamente posible estas aplicaciones
utilizan un gestor de contenidos, (CMS), que permite la creación y administración
de contenidos en páginas web. Consiste en una interfaz que controla una o varias
bases de datos donde se aloja el contenido de la web. El sistema permite manejar
de manera independiente el contenido por una parte y el diseño por otra. Así, es
posible manejar el contenido y darle, cuando se quiere, un diseño distinto, sin
tener que darle un formato nuevo al contenido, además de permitir a varios
editores la publicación en el sitio, fácil y controlada.
El término web 3.0 apareció por primera vez en 2006 en un artículo de Zeldman,
crítico de la web 2.0. Esta web fue operativa desde el 2010. La web 3.0, es un
salto tecnológico que tiene importantes consecuencias en los usuarios de la red.
Web 3.0, son aplicaciones web conectadas a aplicaciones web, a fin de
enriquecer la experiencia de las personas; a esto agrega conocimiento del
contexto en la web geoespacial, la autonomía respecto del navegador y la
construcción de la web semántica.
La web 3.0 es conocida como la “web semántica” porque utiliza de forma más eficiente de los datos: “data web”. Es
inter-operativa y el usuario tiene el control para hacer los cambios que desee
modificando directamente las bases de datos. La web semántica incluye metadatos semánticos u ontológicos (que describen los contenidos y las relaciones
entre los datos) para que puedan ser rastreados por sistemas de procesamiento.
Mientras la web 2.0 está gestionada por el propio usuario humano, la web 3.0 está
gestionada en la nube y ejecutada desde cualquier dispositivo con una alto grado
de complejidad y personalización; constituye un nuevo tipo de web en la que se
añade contenido semántico a los documentos que la forman y ello conlleva que la
ejecución de la misma sea realizada por máquinas que, basándose en nuestros
perfiles en la red, descubren información relevante para nosotros.
La web 3.0 está muy asociada al concepto de personalización. Ofrece un flujo de
información y de contenidos adaptados a nuestros gustos y preferencias. ¿De
dónde sacarán los motores de gestión de datos, información sobre nuestros
gustos? De nuestra actividad en la red que, como sabemos, deja un importante
rastro a modo de fotos, opiniones, tendencia de búsqueda, viajes, etc.
Como vemos, algunos elementos de Web 3.0, ya estaban presenten, al menos
en fase inicial, en la web 2.0. y otros se han ampliado en la web 4.0. En la
actualidad, si precisamos un hotel para unas vacaciones debemos navegar entre
varias páginas analizando diferentes opciones. La web 3.0 nos ofrecerá el mejor
hotel adaptado a nuestros gustos y necesidades. Esta web omnisciente, --casi
divina--, que dibujan algunos analistas, asusta un poco. Suena bien, pero un poco
siniestro también.
En definitiva, la web 3.0 se expandirá con toda su potencia cuando exista la
tecnología que lo permita. Y cuando lo haga, nos ofrecerá nuevas opciones de
personalización y una búsqueda a través de la red más natural, accediendo en
menor tiempo a información relevante para cada usuario. Habremos llegado a la
web 4.0.
La web 3.0 apunta a que todos podamos disfrutar de la información y de las
herramientas de Internet sin importar el aparato a través del cual nos conectemos,
ya que busca una flexibilidad y una versatilidad que superen las barreras del
formato y la estructura.
En el 2016 empezó la web 4.0, que es el próximo gran avance y se centrará en
ofrecer un comportamiento más inteligente, más predictivo, de modo que
podamos, con sólo realizar una afirmación o petición, poner en marcha un
conjunto de acciones que tendrán como resultando aquello que pedimos o
decimos.
¿Cómo llegamos a la Web 4.0.? Gracias a la propia evolución de la tecnología.
Empresas como Google, Microsoft o Facebook, entre otras, están desarrollando
nuevos sistemas que gracias al Deep Learning y Machine Learning serán capaces
de procesar información de forma similar a como lo haría el cerebro humano.
Tenemos los avances que los asistentes de voz están logrando. Siri, Google Now
o Cortana entienden cada vez de forma más precisa y correcta lo que les decimos
o solicitamos.
Es más, ya hay smartphones que siempre están “escuchando” para
activarse en el preciso momento que oigan “Oye, Siri” u “Hola, Google Now”, etc.
para contestar de inmediato.
Otro indicador de hacia dónde vamos son los bots. Son programas interacción
que traerá la web 4.0. Por ahora dependen de la introducción de texto, pero, con
la evolución en tecnologías de “hablar al texto” (Speech to text), seremos capaces de conversar con ellos de igual modo que lo haríamos con un amigo en una
cafetería.
En la web 3.0 los buscadores son elementos esenciales en el día a día. Cuando
se entra en Google, Bing, Go, etc. e introduces palabras clave, aparecen muchos
resultados que hay que revisar hasta encontrar lo que se desea.
Pues bien, la web 4.0 mejora esa experiencia mediante el uso de nuevas
tecnologías que permiten un nivel de interacción más completo y personalizado.
Es decir, se puede decir verbalmente al dispositivo digital --que puede ser un
smartphone, computadora, etc.--: “Compra un boleto de avión con tales
características”, “Pide un taxi para la hora y tal lugar” y automáticamente ejecutará
la acción sin más intervención propia. Así, pasamos de una web que nos
proporciona información a la web que nos proporciona soluciones.
Como se puede observar la web 4.0 ofrece soluciones a partir de toda la
información que le damos y que existe en la web. Para lograrlo, se fundamenta en
cuatro pilares:
• La comprensión del lenguaje natural hablado, escrito y tecnologías (de voz
a texto y viceversa)
• Nuevos sistemas de comunicación máquina a máquina (M2M)
• Uso de la información del contexto. Por ejemplo, ubicación que aporta el
GPS, ritmo cardíaco que registra el smartwatch, etc.
• Nuevo modelo de interacción con el usuario.
La Web 4.0 permite adelantarse a situaciones cotidianas, como ver que llegas
tarde al trabajo y enviar un mensaje avisando de lo que sucede, tomar una ruta
alternativa a la habitual porque está colapsada, etc. Si tu smartwatch detecta que
el ritmo cardíaco es elevado y tienes registrado que sufres problemas de corazón,
avisará a la asistencia sanitaria y aparecerá una ambulancia.
La web 4.0 permite la computación cognitiva. A través de potentes ordenadores
se almacenan en la nube y procesan los datos, peticiones, etc. permitiendo, no
sólo que cualquier dispositivo con conexión a internet nos ayude a aprovecharnos
de ellos, sino también sirviendo cada uno de nosotros como suministradores de
datos a las máquinas.
• Un dispositivo todo en uno
• Identificar y categorizar emociones
• Realidad sensorial
• Desarrollo más tangible de la inteligencia artificial
Hasta ahora hemos tenido una web emocionalmente neutra, pero a partir de la web 5.0 o
también llamada Web sensorial, está será encaminada a poder identificar las emociones
de los usuarios, por medio de los dispositivos, productos y/o servicios, y sí… esto
parece salido de la ciencia ficción pero cada vez más se mezclan y ese momento ya llegó
y crecerá como en su momento florecieron otras características de la web.
Aquino Caje (2016), de acuerdo a datos estima que las primeras apariciones de esta web sean en el
año 2020, aunque ya existen los primeros ejemplos enfocados al ámbito del entretenimiento.
El sitio wefeelfine.org rastrea frases emotivas en la web, posteriormente las categoriza
y registra la frecuencia.
Por su parte, la empresa Emotiv Systems, con sede en San Francisco,
ha creado neuro-tecnología, que mediante auriculares le permite al usuario interactuar con
el contenido y que este responda a sus emociones o cambiar la expresión facial de un avatar
en tiempo real.
Ajit Kambil (Global Director of Deloitte Research, Boston, Massachusetts, USA) menciona
lo difícil que es mapear las emociones, más no imposible y que con los dispositivos
adecuados como pueden ser implantaciones neuronales, se pueden personalizar de tal manera,
que causen ese impacto en los usuarios.
Y ¿cómo encaja esta web en nuestro ámbito? La respuesta es sencilla, evolucionamos y lo
seguiremos haciendo, poniendo a disposición de los usuarios las herramientas con las que
contamos. Los beneficios (veámoslo de esa manera) de esta web nos darán oportunidad de un
acercamiento diferente hacia nuestros usuarios.
En este nuevo paradigma debemos diseñar situaciones de aprendizaje que favorezcan a nuestros usuarios para el desarrollo de habilidades
y adquisición de información y conocimiento y debemos hacer que sea un entorno más afable y de reflexión.
Imaginemos el tipo de interacción que puede generarse entre nuestra comunidad y los usuarios.
Podremos recabar datos acerca de las emociones que les ha causado leer tal o cual obra, el tipo
de programas de ALFIN que podremos implementar, la retroalimentación de los usuarios hacia
nuestros servicios, tanto como nuestra imaginación nos pueda dar. No creo que debamos esperar
a que se anuncié formalmente la llegada de esta web, los cambios ya empezaron y debemos pensar
en el siguiente escalón, formarnos para formar en estos nuevos entornos. ¿Qué otros cambios,
retos, etc. te puede imponer la web 5.0? ¿Ya estás experimentándola? .